sábado, 29 de abril de 2017

La Unión Europea subvenciona a la milicia de los Hermanos Musulmanes en Sudán

En un informe titulado Border Control from Hell: How the EU’s migration partnership legitimizes Sudan’s “militia state (“Control Fronterizo del Infierno: Como la asociación de la UE sobre las migraciones legitima las milicias del Estado sudanés”), la ONG estadounidense Enough (“Basta”) denuncia la política de la Unión Europea en Sudán.

Según esa asociación, la Unión Europea subvenciona en Sudán la creación de 2 campos de retención así como el equipamiento y la formación de fuerzas de seguridad para limitar el flujo de migrantes africanos hacia Europa.

Pero esas subvenciones van principalmente a las Rapid Support Forces (RSF, o “Fuerzas de Apoyo Rápido”) conformadas con los ex miembros de las milicias Janjawid, fuertemente implicadas en los combates en Darfur.

La asociación estadounidense Enough, que goza de gran influencia en el Congo y Sudán, fue creada por miembros del Consejo de Seguridad Nacional estadounidense alrededor de John Prendergast –consejero especial de la entonces consejera de seguridad nacional del presidente Barack Obama– y de Gayle Smith –directora de la USAID.

Aunque Sudán, país gobernado por la rama local de la Hermandad Musulmana desde el golpe de Estado del general Omar el-Bechir, es oficialmente enemigo de los occidentales, estos en realidad lo apoyan. A partir de 1992 y hasta 1996, Sudán acogió un equipo de la CIA que incluía a Osama ben Laden, precisamente en momentos en que Ben Laden organizó para la OTAN la “Legión Árabe” en Bosnia-Herzgovina.

Acusado de crimen contra la humanidad, el nombre del general Omar el-Bechir figura en una orden de arresto internacional de la Corte Penal Internacional desde 2008. Pero el general sigue moviéndose con total libertad y las milicias sudanesas han proporcionado numerosos yihadistas a las “primaveras árabes” en Libia y Siria.

El 75 por ciento del presupuesto nacional de Sudán está consagrado a los gastos de “defensa” y “seguridad”, mientras el conjunto de la actividad civil del país recibe sólo un 25 por ciento del presupuesto.

http://www.voltairenet.org/article196149.html

Facebook trabaja como confidente del gobierno español a pleno rendimiento

Facebook ha publicado el informe de peticiones de información sobre sus usuarios que le han dirigido los gobiernos y policías del mundo. En dicho informe, la red social recoge las solicitudes que los diferentes gobiernos requieren de algunos usuarios en el periodo de julio a diciembre de 2016.

De manera general, en el segundo semestre de 2016 Facebook ha recibido más peticiones de información por parte de los gobiernos que nunca desde que se elabora el informe.

En el caso de España, Facebook colaboró en 833 solicitudes de datos, 22 más que en el informe que abarcaba de enero a junio de 2016 y un 55,4 por ciento más que en el mismo periodo del año anterior, puesto que en el segundo semestre de 2015 se registraron 536 peticiones.

El gobierno español, que a inicios de 2013 realizó 479 solicitudes a Facebook sobre 715 usuarios, ha extendido considerablemente los requerimientos; en esta ocasión, pidió a la red social datos de 1.363 usuarios, casi el doble que hace cuatro años. Sin embargo, Facebook respondió solo al 54,46 por ciento de esas solicitudes. A pesar de todo, es el mayor porcentaje de respuestas que se ha registrado hasta la fecha.

Antes de facilitar la información de sus usuarios, Facebook valora cada caso para compartir o no con el gobierno los datos requeridos. En función también de las leyes españolas y de la Unión Europea, Facebook ha informado de seis elementos que violaban de alguna manera las regulaciones en torno a los famosos “discursos de odio” y la venta de productos farmacológicos no regulados por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios.

También registraron peticiones del gobierno y la policía españoles con referencia a usuarios con procesos judiciales abiertos, 142 para ser exactos, en los que Facebook establece un periodo de 90 días para ser notificado formalmente de que debe compartir la información.

Si un gobierno español se puede informar en Facebook de una manera directa, como cualquier otro usuario, habría que explicar por qué necesita recurrir a Facebook para informarse indirectamente, o sea, qué datos suministra Facebook a los gobiernos que los usuarios no podemos ver en los perfiles de manera inmediata.

La manipulación política de los fiscales en las investigaciones de corrupción

La jueza Mercedes Alaya
El miércoles la jueza que inició la investigación de los ERE de Andalucía, Mercedes Alaya, pronunció una conferencia en el Hotel Las Arenas de València. A la juez la apartaron de la investigación de los ERE por las continuas discusiones con la magistrada titular del juzgado que lleva esta causa y, como todos los que acaban rebotados, se ha soltado la lengua.

Al ser preguntada sobre las grabaciones entre el expresidente madrileño Ignacio González y el que fue su homólogo valenciano Eduardo Zaplana en las que hablan de poner y quitar jueces, la magistrada afirmó: Claro que mueven los jueces a su antojo. Yo estoy en la Sección Séptima porque no se me permitió quedarme porque el Consejo General del Poder Judicial votó unánime, PP y PSOE, y por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía”.

Alaya con respecto a estas declaraciones, primero pensó que se hablaba de mover fiscales, sobre lo que dijo que, “no se puede utilizar a los fiscales como lacayos”, a lo que añadió que “no pueden existir cosas como las que hemos visto con un ministro del Interior”.

Si hubo alguna institución contra la que la juez Alaya apuntó durante su disertación, sin duda fue contra la Fiscalía. Con respecto a los fiscales Anticorrupción aseguró que “no mueven un dedo si no reciben órdenes de Madrid, porque lo he vivido”, dijo en clara referencia al caso de los ERE. Explicó que “el Ministerio Fiscal tiene dos problemas, la jerarquía y la unidad de actuación”. “El Gobierno elige al fiscal general del Estado, y este a los de Anticorrupción. El Gobierno está presente en todos los casos de corrupción.

Y añadió que “los fiscales son implacables en los delitos comunes, pero no se comportan de la misma manera en los casos de corrupción”. La juez andaluza sostuvo que “conceder la instrucción a un Ministerio Fiscal absolutamente politizado dejará al juez como si fuese una figura de piedra. No hay garantías de que nos llegue la realidad de lo que se ha investigado”.

Es partidario de que “el pueblo se involucre [mediante la acusación popular], porque nos podemos encontrar que el fiscal ponga fin a una investigación siguiendo órdenes del Gobierno”.

Alaya confesó que no está afiliada a ninguna asociación judicial porque no está de acuerdo con el sistema. En referencia a los partidos políticos, afirmó que “tras el 15M hay un pacto de no agresión entre los grandes partidos para asegurarse la supervivencia”. Pero la juez, famosa por los ERE de Andalucía, traslada ese pacto de no agresión a su tierra, de la que afirma que PP y PSOE  vienen a decir: “no comentes mis abusos, yo no comento los tuyos”.

Los medios de comunicación no salieron mejor parados que la Fiscalía o los partidos políticos. Según Alaya, “los medios de comunicación están a favor del poder”. “Los partidos políticos dan órdenes para hablar muy poco de temas judiciales”, añadió.

viernes, 28 de abril de 2017

Hay 10.000 matones fascistas sueltos por las calles

Desde 1990 los fascistas han matado en España a 88 personas, según la memoria “Crímenes de odio: memoria de 25 años de olvido” elaborado en 2015 por el Movimiento contra la Intolerancia.

A su vez, la memoria se basa en el Informe Raxen, que siguió el rastro de los crímenes gracias a la prensa, ante la falta de datos oficiales, que no se elaboran porque desde 1975 hay un intento deliberado de encubrimiento que es consultancial a la naturaleza fascista de este Estado.

El número real de casos es mucho mayor ya que, según la Unión Europea, sólo se denuncian el 10 por ciento de los crímenes fascistas que se cometen, por lo que las cifras habría que multiplicarlas por diez para acercarse a la realidad.

La mayor parte de los crímenes se esconden en las noticias de prensa como si fueran noticias de “sucesos” más o menos irrelevantes, consecuencia de eso que ahora llaman “delitos de odio”, peleas de bandas e incidentes aislados. Los crímenes fascistas se encubren detrás de eufemismos, de referencias al fútbol, a las reyertas, a los ultras, a la homofobia y a veces al racismo. El caso es no hablar claro.

Aunque el Ministerio de Interior habla de cerca de 1.300 agresiones al año, lo cierto es que en España  cada año se registran 4.000 agresiones y crímenes vinculados al fascismo y al racismo, una cifra que está muy lejos de Gran Bretaña donde, según cifras oficiales, se producen 38.000 crímenes de este tipo cada año.

En todas las comunidades autónomas españolas hay grupos nazis. Se contabilizan en más de 10.000 a los matones fascistas que hay sueltos por las calles, jaleados por más de 1.000 sitios en internet y decenas de actos, reuniones y conciertos de música cada al año.

Las víctimas del terror fascista no son consideradas como tales víctimas, no tienen ninguna clase de derechos y esas asociacion que dicen defenderlas tampoco las renococen. De algunas de las víctimas, como los mendigos cobardemente asesinados, ni siquiera se ha podido saber su nombre.

Quieren dar la impresión de que en España no hay problema con el fascismo sino “casos aislados” por lo que esta forma de terror queda fuera de la legislación especial contra bandas y grupos organizados, ni sus casos los llevan a la Audiencia Nacional para rebajar la alarma mediática.

Insistir en que los crímenes fascistas quedan impunes suena aburrido cuando es algo que el Estado viene repitiendo desde 1939. El fascismo es la impunidad. Los fascistas no se juzgarán nunca a sí mismos, ni tampoco a sus correligionarios. El fascismo no es un problema de naturaleza judicial.

La guerra contra el dinero en efectivo ya ha comenzado

La Guerra al Efectivo ha empezado. Los partidarios de los sistemas de pago digital, apoyados por la tecnología, proclaman la inminente Muerte del Efectivo. Suecia es el líder en conseguir este estado, pero Reino Unido también va en camino. Los autobuses de Londres dejaron de aceptar dinero en efectivo en el año 2014, pero aceptan las tarjetas contactless (sin contacto) MasterCard y Visa.

Cada transacción en efectivo que hacemos es una transacción donde los intermediarios como Visa no ganan nada. Este es el motivo por el que tiene un interés especial en hacer que el cash parezca superfluo y criminal. En 2016, Visa Europa lanzó su campaña “Sin efectivo y Orgullosos”, para informar a los propietarios de tarjetas que “puede hacer un pago con su tarjeta Visa contactless con tranquilidad y sentirse liberados de la necesidad de llevar dinero”.

La nota de prensa de la compañía afirmaba que la campaña “era el último paso de Visa Reino Unido en su estrategia a largo plazo de convertir el dinero en ‘innecesario’ para el año 2020”.

Esta es su estrategia para hacernos sentir extraños con el dinero en efectivo. La propaganda es una de las armas claves en la guerra, y todos los bandos se presentan a sí mismos como libertadores. Visa se establece como un salvador paternalista que nos asegura – como si fuéramos un bebé dando los primeros pasos- que nos sentiremos satisfechos liberándonos a nosotros mismos los límites que impone la dependencia del efectivo. La tecnología Visa nos proporciona libertad sin dependencias o peligros.

A Visa se le han unido otros propagandistas. En 2014 Penny for London se hizo presente. Un grupo aparentemente altruista se estableció gracias al Fondo del Alcalde de Londres y BarclayCard, usando una fundación como gancho para que la gente se cambiara a las tarjetas contactless en el metro de Londres. PayPal llenó ciudades con vallas anunciando que “el nuevo dinero no necesita carteras”, junto con un vídeo que proclamaba: “el nuevo dinero no es papel, es progreso”. Las campañas de manipulación como “No Cash Day” están apoyadas por American Express, y señalan que en la guerra anti-cash el importante impacto ambiental de los billetes. Otras tácticas incluyen señalar que los criminales usan efectivo, que fomenta la economía gris, que es poco seguro y que facilita la evasión de impuestos.

Estos argumentos tienen notables limitaciones. Los criminales utilizan muchas cosas que la sociedad mantiene – como los coches – y el combate del crimen no las toma como prioridad. La “economía gris” es un término despectivo utilizado por las élites para describir las actividades económicas de las personas que ni preocupan a estas élites. En relación con la seguridad, que nos roben la cartera es un mal menor en comparación a tener nuestros ahorros anulados en una cuenta digital. Respecto de la justicia fiscal, mejor empezamos a auditar la evasión fiscal masiva de las grandes corporaciones facilitadas por el sector bancario formal.

El rasgo peculiar de esta guerra es, sin embargo, que sólo un lado está luchando. Muy pocos grandes medios defienden el dinero en efectivo. Se da por sentado que el dinero digital es una utilidad pública, mientras que las plataformas de pago digital están dirigidas por compañías privadas con el interés de inundar los medios con sus mensajes clave. Cuando luchan en esta guerra, su objetivo son nuestras creencias culturales sobre el efectivo, y la creencia de que su suministro debería ser un derecho público.

El gobierno del Reino Unido no se plantea defender ese derecho, y está en connivencia con la industria de los pagos digitales. Su posición está apoyada por el economista Kenneth Rogoff en su nuevo libro “La Maldición del Efectivo”. El autor argumenta que, aparte de facilitar el crimen y la evasión fiscal, el efectivo dificulta a los bancos centrales el establecer tasas de interés negativo. Sin efectivo, todo el mundo estaría obligado a mantener su dinero en forma de depósitos bancarios digitales. Esto implicaría que durante las recesiones los bancos centrales podrían usar el sistema bancario para capturar los depósitos de sus clientes utilizando cargos negativos, inspirándoles a gastar en lugar de ahorrar.

El consenso emergente entre las élites políticas y económicas es que ésta es la dirección a seguir, pero para conseguir esto es necesario una erosión de la resistencia civil gota a gota. Los corazones y las mentes de la gente deben ser imbuidos del concepto de que este cambio representa un progreso inevitable y deseable.

Cualquiera que defienda el dinero en efectivo en este contexto será tachado de anti-progresista, de reaccionario o de ludita nostálgico. Pero no es por este motivo por el que debemos defender el efectivo. Tenemos que poner las fuerzas en señalar que la Muerte del Efectivo significa el Surgimiento de Otra Cosa. Lo que está encima de la mesa es una batalla más amplia sobre mantener o no alternativas al panóptico digital que está emergiendo a nuestro alrededor.

http://contrainformacion.es/?p=1745
 

La alianza del Estado de Israel con los yihadistas en la Guerra de Siria

Degollamiento de Steven Sotloff
Desde el inicio de la Guerra de Siria, la toma de partido de Israel no ha dejado lugar a dudas: está abiertamente en contra del gobierno de Bashar Al-Assad y hace todo lo posible para derribarlo. Sus baterías han atacado las posciones del ejército sirio y sus aviones han bombardeado las infraestructuras del país con el objetivo de no dejar piedra sobre piedra.

Para ello, el criminal gobierno israellí no ha vacilado en sostener a la sucursal de Al-Qaeda en Siria, el Frente Al-Nosra, para poner de manifiesto, otra vez, que en Oriente Medio no hay ninguna clase de la lucha entre musulmanes y judíos, sino una lucha contra el imperialismo, del que Israel es uno de los puntales de la región.

También damos aquí por sabido que esa colaboración de Israel con Al-Qaeda también muestra que el denominado fenómeno “terrorista”, del que ambos forman parte, Israel y Al-Qaeda, no es en nada diferente del propio imperialismo. Israel es un estado terrorista y Al-Qaeda es una organización terrorista. Es, pues, lógico que ambos colaboren porque ambos son piezas maestras del mismo entramado criminal.

Lo que nunca había quedado en evidencia era la colaboración del Estado de Israel con el Califato Islámico, que siempre se ha mantenido en un segundo plano, hasta que un antiguo ministro de Defensa, “Bogie” Yaalon, lo reconoció el sábado en Afula, al norte de Israel, ante un grupo de periodistas.

Este reconocimiento tiene una enorme dosis de cinismo, como corresponde a los servidores de un Estado que siempre se ha caracterizado precisamente por eso: por su cinismo. Por un lado, se lamentan de que ellos son la primeras víctimas del islamismo; por el otro, lo promocionan, lo sostienen y lo fomentan. Ciertas formas de islamismo no sólo son funcionales al imperialismo sino a Israel. No es nada distinto de las tradicionales alianzas de Israel con los Países del Golfo sino todo lo contrario, una continuación de las mismas.

Yaalon fue el brazo derecho de Netanyahu en el gobierno hasta que en mayo del año pasado surgieron divergencias entre ambos. El sábado sabía muy bien de lo que estaba hablando porque él ha sido un protagonista principal de esa coloaboración entre isarelíes y yihadistas. Ahora está tratando de crear su propio partido para presentarse a las elecciones y sus posibilildades electorales son casi nulas. Por eso se ha ido de la lengua.

“En Siria hay numerosas facciones”, dijo Yaalon a los periodistas. “El régimen, Irán, los rusos e incluso Al-Qaeda y elk Califato Islámico. En unas circunstancias así, hay que elaborar una política responsable y cuidadosamente equilibrada para que proteger sus intereses, por una parte, sin intervenir, por la otra. Porque si Israel interviene en nombre de una parte, servirá a los intereses de otra; por ello hemos establecidos líneas rojas. Quien se enfrente a nuestra soberanía sentirá inmediatamente todo el peso de nuestro poder. En la mayor parte de los casos, los tiros proceden de regiones bajo el control del régimen. Pero una vez, los tiros llegaron de las posiciones del Califato Islámico, y se excusaron inmediatamente”, añadió el ex ministro.

Cuando los obuses de los yihadistas caen sobre Israel, son tan educados que piden excusas, un gesto amable que no procede cuando ponen bombas en los autobuses repletos de niños o cuando cortan cabezas. Hay que recordar que entre las cabezas que han rodado por el suelo está la de Steven Sotloff, un judío estadounidense que vivió en Israel y del que ya nadie se acuerda, lamentablemente.

El gobierno de Damasco no es tan educado con Israel. Cuando son sus obuses los que caen, no piden excusas. Es algo que define exactamente la verdadera naturaleza de la Guerra de Siria.

https://www.richardsilverstein.com/2017/04/23/breaking-former-israeli-defense-minister-confirms-israeli-collaboration-isis-syria/

jueves, 27 de abril de 2017

El servicio militar vuelve a Europa, la guerra imperialista necesita carne de cañón

Tras las luchas de los insumisos de los noventa, fueron muchos los que creyeron que “la mili” se había acabado para siempre porque se había quedado obsoleta. No es así; se ha mantenido en suspenso mientras cesaba el temporal de las protestas. Ahora el imperialismo necesita carne de cañón que llevar a las trincheras porque las trompetas de guerra resuenan por todas partes.

Suecia ha restablecido el servicio militar obligatorio, Alemania lo llama “defensa civil” para disimular y Francia lo hará en cuanto Macron gane las elecciones presidenciales. Luego irá España. La movilización masiva ya está preparada desde el mismo momento en que en 2002 se “suspendió” la mili.

En España el servicio militar tiene carácter obligatorio. Está impuesto impuesto por la Ley Orgánica de la Defensa Nacional de 1980, que no se ha derogado, así como tampoco la Ley del Servicio Militar de 1991.

En todos los países europeos las excusas son las mismas. La mayor parte de ellas, empezando por el “expansionismo ruso”, son conocidas; otras, como esas “misiones humanitarias” en el exterior, ya huelen a podrido. La más reciente, la ola de “terror yihadista”, les viene como anillo al dedo y explica algunos de los más recientes atentados en Europa.

No obstante, hay otro argumento, del que empezó hablando el antiguo Presidente francés Sarkozy hace años, que hay que tener en cuenta: en toda Europa hay una enorme masa de parados que está cobrando algún tipo de prestaciones sociales sin ninguna clase de contrapartida. ¿Por qué no llevarlos a las trincheras, a alguna de esas expediciones militares francesas que hay en África?

La mayor parte de los europeos está en contra de la introducción del “servicio de filas”. En Alemania dos terceras partes se oponen. Sin embargo, expuesto al estilo Sarkozy la leva gana muchos adeptos: hasta un 80 por ciento en Francia según los sondeos. En Suecia la crifra de partidarios llega al 70 por ciento.

La crisis capitalista, el paro y el militarismo rampante son, pues, distintas facetas de lo mismo. Por eso es ahora cuando la consigna de insumisión cobra su verdadera importancia y no se debería admitir que sean los “pacifistas” de pega los que tomen cartas en el asunto. El quiera la paz tendrá que enfrentarse al imperalismo, que está en el origen de la guerra.

Más información:
Vigencia actual de la Ley de Movilización Nacional

miércoles, 26 de abril de 2017

Se cumplen 50 años del levantamiento obrero de Hong Kong

El 6 de mayo se cumplirán 50 años del levantamiento obrero de Hong Kong que costó la vida a 51 insurrectos así como otros 800 heridos. A lo largo de las luchas los obreros explotaron unas 8.000 bombas.

En 1967 Hong Kong era una colonia británica, sacudida por los ecos de la Revolución Cultural. La mayor parte de la fuerza de trabajo estaba en el paro y las condiciones de vida en los barrios eran espantosas. No tenían agua corriente ni inodoros. Los grandes capitalistas despedían a los trabajadores en masa sin ninguna clase de explicaciones.

Durante las huelgas de 1956 la policía ya había asesinado a tiros a 44 trabajadores en la calle.

Los levantamientos obreros empezaron el año anterior por el aumento del precio del transoporte público. En diciembre también hubo importantes huelgas en Macao, que luego continuaron en la colonia británica con los trabajadores de una fábrica de flores artificiales. Lo mismo que en el mayo francés del siguiente año, los estudiantes también tuvieron un protagonismo muy importante en las luchas.

El imperialismo siempre mantuvo en secreto esta lucha porque estuvo dirigida por el Partido Comunista de China y una de las reivindicaciones fue la reincorporación de la colonia a la República Popular. En Pekín varios diplomáticos británicos fueron agredidos y se produjeron graves incidentes en la frontera.

La represión fue salvaje. La colonia estaba dirigida por una reducida minoría británica, frente a la inmensa mayoría de chinos y otras nacionalidades, la mayor parte de los cuales eran considerados como “emigrantes indocumentados”, por lo que las huelgas se saldaban con despidos seguidos de deportaciones arbitrarias.

El gobierno colonial decretó la ley marcial. En la calle no se podían reunir más de tres personas. Lo mismo que en la España actual, los trabajadores podían ser internados durante seis meses en una cárcel sin ninguna clase de juicio.

Después de semanas de duras luchas callejeras, en octubre el gobierno británico se comprometió a reducir la jornada de trabajo, que era de ocho horas para los menores de edad y de 10 para los mayores. Poco a poco los coloniales se vieron obligados a ceder y el panorama de Hong Kong cambió definitivamente, no sólo en sus condiciones laborales, sino en los equipamientos urbanos, la sanidad y la educación.


Un grupo de manifestantes levanta ‘El libro rojo’ delante de la policía colonial en Hong Kong durante los levantamientos obreros de 1967

Toma el dinero y cinga

Bianchi

O "Take the money and run" de las primeras cintas de Woody Allen ("Toma el dinero y corre"). El primer objetivo de la llamada "Transición" fue lampedusiano: cambiar algo para que todo siga, más o menos, igual. Para ello había que limpiar la fachada al viejo y decrépito fascismo de partido único ampliando para ello su base social legalizando partidos políticos burgueses de viejo cuño o advenedizos que, previamente, debían pasar por lo que se conoció como "ventanilla", una especie de horca caudina fascista que venía a suplir el juramento a los principios del Movimiento Nacional falangista bajo otro ropaje. Pasaron todos por esa humillación menos justamente los partidos de la órbita franquista que de  fascistas pasaron, por arte de birlibirloque, a "demócratas" sin necesidad de demostrar ningún label o pedigrí: milagros de la modélica Transición española.

El Partido Comunista de España (PCE) renunció a sus principios democráticos e ideológicos (ya lo había hecho mucho antes con Carrillo) y asumió la bandera monárquica renunciando a un referéndum sobre la forma de Estado a cambio de ser legalizado. El PSOE renunció al marxismo (nunca lo fue ni siquiera con un Pablo Iglesias, el fundador, más seguidor de Lasalle que de Marx). En realidad, nadie era lo que decía ser. Todo era una impostura.

Los partidos nacionalistas, catalán y vasco, lo mismo; es más, apenas dieron señales de vida durante el franquismo (lo mismo que un PsoE dopado y "reconstruido" a toda máquina por la Fundación Ebert alemana auspiciado por la CIA y todo supervisado por los poderes fácticos franquistas españoles). Pero, ahora lo vemos, no se dio un cheque en blanco y sin contrapartidas al Régimen franquista. A cambio de tragar, al menos en las formas ya que el contenido capitalista no se discutía para nada, algunos sapos de índole política (la bandera, la monarquía, etc.) se puso una condición no escrita:licencia para robar (aparte de para matar que siempre han tenido y le llaman, los más cínicos, el "monopolio de la violencia" por parte del Estado del que omiten su carácter de clase), a lo que no se opusieron los franquistas.

La cosa era algo así, dicho burdamente, como vosotros, los falangista-opusdeístas-tecnócratas-franquistas ya habéis robado bastante, y ahora nos toca a nosotros, los "demócratas". En otras palabras: que nos bajemos los pantalones no os va a salir gratis (como pasa ahora, por ejemplo, en el escenario vasco), así que reclamamos nuestro "derecho" (?) a nuestras mamandurrias, mordidas y chanchullos. Hay para todos, dijeron los fachas. A los viejos ladrones se unieron los nuevos. A los Villar Mir y los Pujol los Ignacio González, Bárcenas, Granados, Camps, Gurtels, Púnicas, Lezos, etc., etc., etc.

Es tanto lo robado y de tan sistemática y escandalosa manera que el propio Régimen del 39 (o "del 78", concederé para que no se diga) ha tenido que hacerse un "lifting" y calafateado de bajos encerrando a unos cuantos alibabás para salvar el culo y hacer ver que "el Estado de Derecho funciona". Y que "el que la hace, la paga", la última parida de Mariano desde Montevideo tomándose un mate con el felón Pepe Mújica, por cierto. Podría establecerse una ley que ofrezco gratis a nuestros cientos de miles de seguidores, a saber: "La ley del choriceo", que consiste en que la cantidad chorimangada es inversamente proporcional al cumplimiento del Estado de Derecho o, dicho de otra manera, cuánto más trinques más se demuestra la fortaleza de la "democracia". Pues, ¿no acaban de registrar el domicilio de un intocable como Jordi Pujol Soley además de encarcelar a su primogénito Jordi Pujol Ferrussola? ¿Qué más pruebas queréis, descreídos, escépticos, conspiranoicos, santomases (por el apóstol que tocó la llaga del Ungido para creer que había resucitado de entre los muertos)?

En China -me susurran por aquí- los fusilan no sin antes hacer que devuelvan lo robado. Aquí, afortunadamente, somos más "civilizados".

Salve, César, buona sera.

‘Sole’: una guerrillera antifranquista de la posguerra

Sole en la cárcel de Alcalá de Henares
Quizá doblada entre los archivos de la Guardia Civil, quizá raída en alguna sierra conquense, descansa una bandera republicana con un mensaje bordado: “¡Salud a los valientes guerrilleros de Levante y Aragón! ¡Viva la República!”. Pronto las manos que la bordaron pasarían de zurcir una aguja y lavar las ropas de los guerrilleros a empuñar un nueve corto en esas mismas sierras junto a ellos. Eran ‘Sole’ y ‘Celia’, alias de Esperanza Martínez y Remedios Montero, que, tras más de dos años ayudando a la guerrilla en la retaguardia, se echaron al monte, siendo así, junto a las hermanas de Esperanza, las únicas mujeres de la Agrupación Guerrillera Levante y Aragón.

La guerrilla, lucha desarrollada casi exclusivamente en el medio rural y foco de la represión franquista, estaba compuesta casi al completo por hombres si nos centramos en los grupos armados ocultos en las montañas. Era la prolongación de un ejército republicano que se resistía a abandonar la lucha. Mas en las filas de la retaguardia, las mujeres formaron un pilar fundamental para la supervivencia de este movimiento, mujeres que, en su mayor parte, se limitaban a ejercer el papel que les había sido asignado tradicionalmente por la sociedad patriarcal: alimentar, vestir, curar y cuidar de los suyos.

Pero, como afirma la Catedrática de Historia Contemporánea de España Mercedes Yusta, del apoyo material se pasa fácilmente al apoyo logístico. “Ya no se trataba sólo de proporcionar sustento y vestido, sino también de ocultar propaganda, informar de los movimientos de la Guardia Civil, transmitir mensajes. De este modo, mujeres del medio rural que jamás habían pertenecido a una organización política se encontraron ejerciendo una tarea de resistencia política, siendo resistentes antifranquistas”.

Esperanza Martínez (1927) comenzó a apoyar a la guerrilla a los 19 años, cuando ella y sus hermanas descubrieron a un guerrillero con los pies hinchados de las caminatas por el monte alojado temporalmente en el pajar de su casa de Atalaya de Villar del Saz de Arcas, aldea conquense en la que vivían en tierras arrendadas a un terrateniente. Su madre había muerto de parto años antes de cumplir los 40 y su padre, que ya en la Guerra Civil siempre quiso ir de voluntario al ejército republicano, ayudaba desde casa a la guerrilla sin implicar a sus cinco hijas para no ponerlas en peligro. “Fue entonces cuando le dijimos a mi padre que estábamos dispuestas a colaborar y a formar parte de este movimiento de lucha en lo que fuera posible”, recuerda Esperanza.

El guerrillero del pajar resultó ser el hermano de Reme, la que luego fuera compañera de Esperanza en el apoyo a la guerrilla. Juntas pasaron casi tres años recorriendo en burra los 15 kilómetros que separaban su aldea de la capital para traer de vuelta los víveres que necesitaban los guerrilleros, ya que no podían comprarlos en los pueblos cercanos para no ser reconocidas. Mientras, las hermanas de Esperanza vigilaban las entradas y salidas de la aldea para no ser interceptadas por la Guardia Civil. Si lo eran, cantaban o inventaban algún juego ingenuo para disimular y siempre salían airosas. “Además, los guerrilleros venían a casa y les lavábamos y arreglábamos las cosas que necesitaban, les hacíamos jerséis, calcetines, etc.”, relata Esperanza. Su casa era lo que se conocía como “punto de apoyo”. “La guerrilla no habría sobrevivido sin las mujeres de los puntos de apoyo”, afirma.

Ellas, junto a otras muchas mujeres republicanas, fueron las protagonistas de la denominada “guerrilla de llano”, la que no estaba en el monte. “Las mujeres fueron el alma de la retaguardia, de los puntos de apoyo, de las labores de enlace y colaboración [...] Se jugaron la vida en el abastecimiento, en la vigilancia, en la ocultación de los guerrilleros, en el socorro a los mismos, en su protección y en sus múltiples labores de información”, explica Francisco Moreno Gómez, doctor, catedrático de Instituto e historiador, en el prólogo del libro que recoge las memorias de Esperanza: “Guerrilleras. La ilusión de una esperanza” (Latorre Literaria, 2010).

Así pasaron unos años hasta que la vigilancia del régimen comenzó a ser cada vez mayor. “Los guardias civiles venían a casa disfrazados de gente que se había escapado de la cárcel para ver si les acogíamos para ponerles en contacto con la guerrilla. Pero estábamos muy aleccionadas y siempre fuimos muy discretas; sabíamos lo que nos jugábamos”, dice Esperanza, que jamás confundió a ninguno de ellos. Cuenta que su perro sólo ladraba a los traidores, nunca a los guerrilleros.

Refugiarse en las montañas

En 1949 la guerrilla se empezó a descomponer, los asaltos a los diferentes campamentos eran continuados y las muertes y detenciones aumentaban tanto en el monte como en los puntos de apoyo. Las contrapartidas también azotaban duramente al movimiento guerrillero. Algunos de esos detenidos fueron unos amigos del padre de Esperanza, residentes en un pueblo cercano. “Cuando nos llegó esta noticia también supimos que en los centros policiales figuraban nuestros nombres”, recuerda. “Fue entonces cuando consultamos con los guerrilleros nuestra adhesión, dispuestos a echarnos al monte. Aunque era el final de la guerrilla preferimos escapar antes de que nos cogieran”. Y así fue, ocho personas de dos familias se unieron a la Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón —AGLA—: Esperanza, su padre Nicolás, su cuñado, dos de sus hermanas, su amiga Reme y dos hombres de la familia de esta.

Así, Esperanza, sus hermanas Angelina y Amadora y Reme dieron un paso más allá de los roles tradicionalmente asignados a las mujeres de los puntos de apoyo de la guerrilla y, aunque nunca llegaron a disparar sus armas contra la Guardia Civil, se integraron en el grupo clandestino de la sierra conquense. “En 1950, unos meses después de nuestra incorporación a guerrillas, mi hermana Angelina y Reme fueron sacadas del monte hacia sitios seguros”. A su hermana la colocaron en el punto de apoyo de Cofrentes con Adelina Delgado —conocida como ‘La Madre’, respetada figura en la guerrilla—, donde hacía labores del hogar y de tráfico de información. A Reme la destinaron al pueblo valenciano de Villaronga para organizar un grupo de trabajo guerrillero, aunque en alguna ocasión tuvo que volver al monte por las amenazas represivas. “De las cuatro mujeres, Amadora y yo estuvimos en el monte el mayor tiempo, prácticamente  hasta la evacuación total de la lucha guerrillera, casi dos años”, recuerda Esperanza. El padre de Esperanza —cuyo enclave donde fue enterrado tardaron 50 años en hallar—, su cuñado y los familiares de Reme habían muerto en varios asaltos poco tiempo después de unirse a la guerrilla.

“Me siento orgullosa de los camaradas que nos rodearon en la guerrilla”, afirma Esperanza al hablar de su vivencia como mujer en este movimiento. “Allí la vida es dura, sobre todo para las mujeres, pero la convivencia con los compañeros fue de respeto total. Cada persona atendía sus necesidades, lavar la ropa, coser, etc. Tampoco hicimos nunca de cocineras, se ocupaba un compañero. Aunque los turnos de vigilancia y los suministros los hacían los hombres”, comenta. “Allí conocí muchas cosas que no conocía antes de salir de casa: leí mucho, gané mucha cultura y conocimiento. Hasta hacía mis propios guiones para intervenir en las reuniones y llegué a dar charlas a otros compañeros tras documentarme leyendo”, recuerda sonriendo. También allí, en 1950, se afilió al PCE.

En la guerrilla comenzó la formación intelectual para una Esperanza proveniente de familia obrera y campesina que poco había conocido los libros. De pequeña iba a una escuela a 5 kilómetros de su casa para aprender a leer y escribir, primero con un maestro que les instruía a golpes de vara en las palmas de las manos y después con otro mejor al que al terminar la guerra hicieron preso de conciencia. Fue años después, en el monte entre los guerrilleros, donde se inició en esa formación cultural y política. Algunos compañeros aprendieron allí a leer y a escribir. Entre los temas abordados, “se comentaba la importancia de la lucha de las mujeres, su valor y su gran colaboración a lo largo del tiempo y de la Historia”, explica. Allí conoció la vida y obra de mujeres como Victoria Kent, Clara Campoamor, Dolores Ibárruri, Federica Montseny, Manuela Sánchez, Lina Odena, Matilde Landa o las ’13 rosas’, entre otras. Había lecturas, reuniones, escuchaban ‘La Pirenaica’, debatían...  “Si no había peligro, se aprovechaba el tiempo”, dice ‘Sole’.

Y esa formación no cesó ni en la cárcel, donde realizó un curso de cultura general y comenzó otro de francés. “Entre puntada y puntada en las horas de trabajo frente a la máquina de coser, miraba el vocabulario”, cuenta.

Esperanza se topó con la prisión el 25 de marzo de 1952, en el mismo año que su hermana Angelina y su amiga Reme. Angelina fue detenida junto a ‘La Madre’ en el punto de apoyo en el que se encontraban. Reme y Esperanza cayeron en las garras del franquismo casi a la par; la mala suerte hizo que se toparan la primera con varios gendarmes y la segunda con un traidor integrado en el partido cuando ambas se dedicaban a pasar guerrilleros de España a Francia por los Pirineos al disolverse la guerrilla. Esperanza había cruzado por primera vez las montañas pirenaicas el verano de 1951, pero esta segunda vez no pudo culminar su misión de guía, empezando así en el 52 sus 15 largos años de cárcel.

“Propusieron nuestra ayuda para la evacuación de los guerrilleros que quedaban en el interior del país [...] Con documentación falsa y todo bien estudiado, emprendí aquel camino hacia España clandestinamente en febrero de 1952. Tenía que ir a Pamplona donde encontraría a los compañeros del monte. Todo salió estupendamente, sin ningún problema”, relata Esperanza. Pero a Reme no le fue tan bien en su partida y desde el partido propusieron a ‘Sole’ para ir a Salamanca a avisar a su amiga de que cambiara de ruta para no toparse de nuevo con los gendarmes con los que había tenido problemas en la frontera. “Para este viaje se me facilitó un guía, que desde el principio me hizo sospechar por su conducta. Me habían dicho que era un camarada del partido, pero nunca me gustó su comportamiento”, afirma Esperanza aún con recelo.

Pero la guerrillera no tenía las suficientes pruebas para delatarle y, aunque ella quería volver a toda costa, una constante duda aparecía en su mente: “¿Y qué le digo yo al partido?”. El mismo dilema que aparecía en sus pensamientos cuando el guía fue a esconder un macuto junto al Bidasoa y dejó su metralleta a Esperanza, que barajó utilizarla para acabar con todo aquello. “Pero claro, cómo iba a justificar aquello al partido, al que el guía también pertenecía...  Y también tenía que seguir en busca de Reme”.

Ahora ninguna muerte pesa sobre su conciencia. Quizá si hubiera accionado el arma, nunca hubiera conocido las paredes frías y desconchadas de una celda. O quizá sí. Sea como fuere, siguió su expedición con el sospechoso cogiendo ambos un tren hacia Salamanca que para ellos nunca llegó a su destino, ya que fueron detenidos a la altura de Miranda de Ebro. “Mientras iban al vagón en el que estaba él, aproveché para esconder en la rendija de la ventanilla del tren el dinero del partido que llevaba encima”, cuenta Esperanza, que por nada del mundo quería que aquello contribuyera a enriquecer aún más al régimen, aunque fuera mínimamente.

El largo tránsito carcelario

Y allí empezó su vida entre prisiones, cuya primera parada sería el departamento preventivo de mujeres de la cárcel de hombres de Burgos. Aquí, una funcionaria confirmó sus sospechas al reprocharle que no había entregado todo el dinero que llevaba en el viaje, una cifra que sólo ella y el guía conocían. “Sabía que no era un hombre bueno”, recalca Esperanza.

Tras una semana allí y los pertinentes interrogatorios en comisaría, fue trasladada a los sótanos de Gobernación de Madrid, donde calcula que estuvo un mes. Allí también fue llevada Reme. “Pasé ahí el uno de abril, día de la victoria del franquismo, mareada y ensordecida por la radio con cánticos de victoria”, recuerda. “Allí lo pasé muy mal, me maltrataron, hubiera querido morir. No quería seguir en esas circunstancias, si hubiera tenido la posibilidad habría querido morir pero no la tuve”. Uno de sus compañeros guerrilleros también detenido con ellas ‘Vías’ fue asesinado en aquellos sótanos a golpes de tortura.

“Desde Madrid nos llevaron a Valencia, donde se repitió el mismo trato”. Allí estuvieron incomunicadas en una celda hasta que las sacaron para llevarlas a la Prisión Provincial, donde el juez instructor les repetía constantemente que iban a ser fusiladas. “Una noche vinieron a buscarnos a la celda. Ya teníamos las palabras previas, el mensaje que diríamos en el paredón. Nos montaron en el furgón y nos dijeron: ‘Ya sabéis a donde vamos, ¿no?’. Íbamos al piquete”, narra Esperanza. Pero cuando bajaron no había fusiles preparados sino sus expedientes listos para ser cerrados en el cuartel de la Guardia Civil. Tras este trámite, las llevaron de vuelta a la celda, de nuevo incomunicadas. “Y un buen día nos abrieron la celda y nos dijeron que salíamos en libertad”, dice aún con la sorpresa del momento.

Pero las cosas no eran tan sencillas. “La libertad era una trampa, una libertad vigilada, como habían hecho con mi hermana Amadora. Pretendían incluso facilitarnos trabajo, cosa que rechazamos tajantemente, entonces eso era frecuente. Sabíamos lo que pretendían: ver si teníamos algún contacto o conexión con el partido, o si alguien de la organización nos visitaba”. Así, tras cuatro o cinco meses sin conseguir estos objetivos, volvieron a detenerlas y encarcelarlas a ambas y también a Amadora. “El régimen penitenciario era más represivo de lo que se percibía en la calle, nos hacían la vida imposible, tanto el director como algunas funcionarias. Les molestaba sobre todo nuestro ateísmo”, cuenta Esperanza sobre su estancia en la prisión de Valencia. Un día, en 1953 quisieron obligarles a besar el pie de una figura del niño Jesús. La funcionaria forzó la cabeza de Reme hasta la talla y la presa le dio un bocado en vez de un beso. La escritora Dulce Chacón alude a este suceso en su libro La voz dormida.

“Para la dictadura se trataba del espécimen más peligroso de oponente política: la mujer que no sólo va en contra de la ideología impuesta, sino que transgrede las mismísimas fronteras marcadas para su sexo”, apunta Mercedes Yusta. “El franquismo no puede concebir el compromiso político femenino, en especial si es un compromiso contrario a la ideología oficial, porque supone la transgresión total del modelo de feminidad construido desde el nacional-catolicismo: la mujer sumisa, reina del hogar, obediente en todo a las normas del patriarcado”, añade la historiadora.

Tras dos años en Valencia, llamaron a Esperanza de Burgos para hacerle un consejo de guerra allí, lugar con el que nada tenía que ver ella ni su actividad militante. “Espionaje y comunismo”, esa fue la acusación. Piden 10 años de cárcel para ella y finalmente se los dejan en 6, que junto a los 8 en los que se había quedado la de Valencia –que originalmente era de 20 años y un día— tras redimir pena, sumarían los 15 años que la guerrillera pasó privada de libertad. En junio de 1954 había sido trasladada a la prisión provincial de Ventas de Madrid y un año después a la de Burgos, en la que era la única presa política. Allí, el 10 de marzo de 1956 se celebra el citado consejo de guerra y al mes siguiente vuelve a mudarse de nuevo a Valencia. “En el camino te van dejando en espera en otras prisiones haciéndose el viaje eterno.  Siempre  en tren, esposada y con hambre”.

Aún habría una parada más ese mismo año: el penal de mujeres de Alcalá de Henares, al que llega en noviembre de 1956, esta vez con Reme y Amadora. Allí redimían pena en los talleres de trabajo, “la industria mejor montada por la dictadura y más rentable a costa de la explotación esclavista de aquel tiempo”, en palabras de Isaías Lafuente en su libro Los esclavos de Franco. “Yo he cosido de todo: sábanas, trajes para los grises, capotes para la Guardia Civil, pijamas para presos... Si tenía que hacer 4 hacía 3, siempre intentaba sabotearlo sin llamar la atención, me esforzaba lo menos posible, aunque cobrara menos”.

“Los últimos meses todavía intentaron amargarme con la retención de mi libertad condicional. Excusa: la falta de arrepentimiento político”. Finalmente, Esperanza salió en libertad condicional el 25 de febrero de 1967. “Me encontré en un mundo nuevo que no conocía, con una sociedad diferente a la que había dejado cuando me encarcelaron. No tenía seguridad en mis movimientos, flotaba. Me aterraba el teléfono, el cruce de semáforos, comprar, etc. Había perdido la noción del dinero porque en la prisión utilizábamos unos cartones con valores diferentes”, relata en sus vivencias escritas.

Una vida en lucha antifascista

Tras salir en libertad pasó unos años en Manresa con su hermana Amancia y su familia, visitando también Barcelona, donde tuvo contacto con el Movimiento Democrático de Mujeres, cuyo grupo zaragozano había sido un gran apoyo para ella estando en el penal de Alcalá a través de su correspondencia. Así pues, cuando tuvo oportunidad viajó a Zaragoza a conocer a sus integrantes y a la vez conoció a Manuel Gil, el que después se convertiría en su marido, luchador contra la dictadura y conocedor también de la falta de libertad en una celda.

Esperanza se mudó definitivamente a Zaragoza —de la que ahora es hija adoptiva desde 2016— en 1968, poco después de que encarcelaran a Manolo por tercera vez, y en la capital aragonesa terminó la condicional. Una vez instalada, y pese a la oposición del clero, comenzaron a preparar su boda, el primer matrimonio civil en Zaragoza desde el fin de la guerra, celebrado el 7 de junio de 1969. Se casaron en la cárcel de Torrero, donde Manolo seguía preso. “Le dimos mucho la lata a la curia y al final se nos concedió”, ríe Esperanza. “Fueron cinco minutos. Los funcionarios de la cárcel nos dijeron que habían arreglado coquetamente una celda para nosotros, pero nos negamos. Mi marido lo celebró con sus amigos presos y yo me fui a comer con el Movimiento Democrático de Mujeres. Tuvieron que invitarme entre todas, yo no tenía un duro. La desilusión de los empleados del restaurante, que esperaban a una novia, fue grande: yo llevaba un traje sencillo de chaqueta, el único que pude comprarme”.

En 1970 tuvo a su hijo Wladimiro, con Manolo aún en la cárcel —no saldría hasta 1973—, que, siguiendo el camino de sus padres, se declara primero objetor de conciencia y después insumiso, acabando también en prisión. “Hoy, el servicio militar no es obligatorio. Cuestión de lucha, está claro”, afirma con orgullo su madre, que formó junto a otras madres y familiares una asociación de apoyo a los insumisos con la que gritaban “libertad” al otro lado de los muros de la cárcel. Hasta una vez colgaron una pancarta de una torre de la Basílica del Pilar en la que se leía “Libertad, Justicia, Insumisión”.

Y precisamente “cuestión de lucha” ha sido la vida entera de Esperanza, una lucha que no se queda en la Agrupación Guerrillera Levante y Aragón sino que se extiende en el tiempo con el Partido Comunista —al que hoy sigue perteneciendo—, el Movimiento Democrático de Mujeres —ya disuelto—, la Asociación de Familiares de Insumisos y el Archivo de Guerra y Exilio, en el que hoy supervivientes y afines  se esfuerzan por dar reconocimiento a lo que la ley española de Memoria Histórica aún no le da. “Los supervivientes seguimos siendo la voz de los ausentes, manteniendo la demanda de un reconocimiento justo como corresponde a un Estado de derecho que esta democracia no se atreve a otorgar”, afirma en sus memorias.

“Recuperar la memoria histórica sigue siendo un acto de justicia. Los guerrilleros, tratados como bandoleros y terroristas, exigen reconocimiento jurídico. Fue un ejército armado contra la dictadura por la defensa de la República y la libertad, pero fue una lucha desigual e injusta. Éramos los herederos de un gobierno legal, derrotado pero no vencido”, defiende.

“La represión y la cárcel nos golpeó, pero he salido con ganas de seguir luchando. Como se suele decir: que me rompan, pero no me doblen. Y no me han doblado”, concluye Esperanza, que ni ahora, a sus 90 años y pese a apoyarse en su bastón, se dobla.

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